Παρασκευή, 9 Δεκεμβρίου 2016

El día que murió Fidel

El día que murió Fidel
-el día que me enteré-
era sábado.
Me enteré por personas demasiado cultas
escribiendo frases
demasiado cultas
dedicando a su memoria canciones
demasiado cultas
-tan cultas que yo ni podía pronunciar sus nombres
ni siquiera los nombres
de sus cantautores.

El día que murió Fidel
-el día que me lo explicaron-
me miré demasiado en el espejo
y mi imagen se alteró
por estándares sociales
y cánones de belleza.
Y me vi joven y vieja
-si, simultáneamente-
y demasiado fea
y demasiado gorda
y demasiado puta
y demasiado extranjera
y demasiado mujer
y con tacones demasiado altos
y con los ojos demasiado tristes
y con ropa demasiado "femenina"
entre comillas
decían
por ser tan feminista
-sin comillas-
y "no se te nota nada"
-algo así decían.

El día que murió Fidel
-el día que leí la noticia-
escribí un poema
que mientras lo escribía
era tan tuyo como mío
y, una vez escrito,
era más tuyo
que mío.
y te quise explicar que me había inspirado en ti
-pero sería demasiado.

Ese día me sorprendí
y te dije que yo pensaba que Fidel ya estaba muerto
y tú me dijiste
que pensabas lo mismo.

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